Historia

TRABANCA, BREVE RESEÑA HISTÓRICA

 

 

El topónimo TRABANCA,  escrito también como TRAVANCA en documentos y fedatarios  consultados, hasta hoy día es de origen desconocido por cuanto no aparece en ninguna referencia documental ni cartográfica hasta el año 1476 en el que el noble Gonzalo de la Merca, o Mercado, residente en Ledesma, acredita posesión y  dominio sobre estas tierras dela Roda de Ledesma vendiendo a los vecinos de Villarino lo que desde esa fecha se ha identificado como La Media Trabanca.

El hallazgo de dos estelas romanas en piedra de granito, una funeraria encontrada en el paraje El Castillo, y otra de función desconocida encontrada en San Pablo, acreditan el asentamiento humano en lugares  próximos al actual núcleo urbano y ubicados en los parajes de San Pablo y Los Villares. Así mismo son abundantes los restos de terracotas, cerámica fina e incluso lascas de corte y piedras de molinos de mano hallados que confirmarían tal asentamiento desde tiempos  prerromanos.

A buen seguro podemos afirmar que estos asentamientos urbanos fueron de poca importancia y de un reducido número de personas dedicadas al pastoreo y la agricultura. Hay un largo periodo de tiempo desconocido en la época medieval en el que estas tierras un tanto  despobladas y pobres de suelo, son concesiones a la nobleza y jerarquías eclesiásticas que las ofrecen  en campañas de repoblación con gentes del norte de Castilla.

El posible primer censo como núcleo poblacional data del año 1510 en el que se nombran sus diez vecinos y las cantidades que deben pagar como arrendatarios usuarios de las tierras del mismo.

En 1769, con motivo de actualizar una sola contribución, el Catastro del Marque de la Ensenada, da cuenta detallada del número de personas, animales, producción agrícola y otros beneficios que hubiese en el lugar. Se confirma documentalmente su pertenencia en 1752 al Marqués de Moriana, en 1760 al Marqués de Cilloruelo, o Cilleruelo, que se posterga por herencia y matrimonio a los Mioño e Henestrosa y Salabert, Duques de Santo Mauro.

Afortunadamente y no sin grandes sacrificios económicos para los 96 cabezas de familia y sus respectivas mujeres, como  colonos del lugar, se extingue el todavía carácter feudal el 22 de septiembre de 1944, mediante la compra por los mismos de la Dehesa de Trabanca a la Excelentísima Señora Doña María Fernández de Henestrosa y Salabert, Condesa de San Martín de Hoyo.

Solamente la resignación, el sacrificio, y el trabajo pertinaz y constante de sus vecinos consiguieron sacar adelante familias sobrecargadas de hijos y secuelas de postguerra.Con adversidades de préstamos, vacas y ovejas de “a medias”, un “por si acaso” incierto y un sin vivir día y noche, alentaban el ánimo común para conseguir una  economía de autosubsistencia.

 

 

    • Autor del Texto : Lurio Pacho Briones
    • Imagen cedida por: Familia Martínez Vicente